martes, 25 de agosto de 2026

Muere el padre Javier Giraldo, una vida al lado de las víctimas y la memoria de Colombia

 

Colombia despide este martes 25 de agosto de 2026 al padre jesuita Javier Giraldo Moreno, una de las voces más persistentes en la defensa de los derechos humanos, la verdad y la memoria de las víctimas del conflicto armado. Tenía 82 años. Su fallecimiento fue confirmado en Bogotá, después de permanecer bajo atención médica tras sufrir un accidente doméstico.

Durante más de cinco décadas, Giraldo hizo de la defensa de quienes habían sufrido la violencia una misión de vida. Su trabajo estuvo marcado por la escucha, la documentación y la denuncia de graves violaciones de derechos humanos, especialmente en territorios donde las comunidades quedaron atrapadas en medio del conflicto.

Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada al Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP), donde desarrolló una importante labor de investigación y documentación. También participó en la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y acompañó durante décadas a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en Antioquia, una experiencia de resistencia civil no violenta frente a los actores armados.

Uno de sus grandes aportes fue su trabajo para preservar la memoria de las víctimas. A través de investigaciones, testimonios y publicaciones, contribuyó a que asesinatos, desapariciones, desplazamientos y otras violencias no quedaran en el olvido. Su compromiso convirtió la memoria en una herramienta para reclamar verdad y justicia.

El último capítulo de una búsqueda histórica

En 2026, Giraldo alcanzó uno de los objetivos que había acompañado durante años: la recuperación e identificación de los restos del sacerdote Camilo Torres Restrepo, desaparecidos desde su muerte en 1966.

El padre Javier Giraldo recibió simbólicamente los restos de Camilo Torres en febrero de este año, después del proceso adelantado por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Para Giraldo, aquella búsqueda no era solamente la recuperación de unos restos: representaba también un acto de memoria y dignificación de una figura profundamente vinculada a la historia social y política de Colombia.

Un legado que permanece

El Centro Nacional de Memoria Histórica destacó que su trayectoria, investigaciones y enseñanzas dejaron un aporte significativo al reconocimiento de las víctimas y a la construcción de memoria histórica.

Para ASINCO, organización comprometida con la construcción comunitaria, la cultura, la memoria y la defensa de los derechos, la partida del padre Javier Giraldo representa la pérdida de un hombre que entendió que acompañar a las víctimas también significaba defender su derecho a ser escuchadas y a que sus historias fueran conocidas.

Su vida deja una pregunta que seguirá vigente: ¿cómo construir una sociedad en paz si se permite que la violencia y sus víctimas caigan en el olvido?

Javier Giraldo dedicó su vida a mantener abierta esa memoria. Su voz se apaga, pero las historias que ayudó a preservar permanecen como testimonio y como compromiso con una Colombia que busca verdad, justicia y paz.

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