Participa en Vocímetro y
ayúdanos a imaginar cómo queremos que suenen los mensajes, las voces y los
sonidos de una ciudad que avanza.
Tu voz hace parte de la Bogotá que estamos construyendo.
Participa aquí: https://bogota.gov.co/vocimetro/
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sonidos de una ciudad que avanza.
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Del 29 de agosto al 6 de septiembre de 2026, Bogotá será escenario de la Semana del Bienestar Bogotá: Cultura y Salud para Vivir Mejor, una iniciativa que reunirá durante nueve días más de 100 actividades gratuitas para explorar la relación entre el arte, la cultura, la recreación, el deporte y el bienestar.
La programación contará con la participación de más de 90 expertos, ponentes y talleristas de Iberoamérica, Europa, Estados Unidos y África, quienes compartirán experiencias, conocimientos y herramientas relacionadas con diferentes dimensiones del bienestar.
La Semana del Bienestar Bogotá es organizada por la Alcaldía Mayor de Bogotá, a través de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, en alianza con Hearth Summit Bogotá y el encuentro internacional de longevidad Vive + y Mejor.
Durante nueve días se desarrollarán talleres, caminatas, meditaciones, experiencias de movimiento, paneles, charlas, entrevistas y actividades culturales, además de una feria de emprendimiento con iniciativas que promueven el bienestar desde el arte y la cultura.
El Centro Felicidad Chapinero será la sede principal de esta programación, que también llegará a escenarios como el Jardín Botánico de Bogotá, la Plaza Cultural La Santamaría, el Planetario de Bogotá y la Plaza de Mercado La Concordia.
Entre las actividades destacadas se encuentra la Feria de Emprendedores de Bienestar, que reunirá más de 50 emprendimientos en el Centro Felicidad Chapinero los días 29 y 30 de agosto.
El sábado 29 de agosto, el Jardín Botánico de Bogotá acogerá la experiencia Ciudad y Naturaleza: Caminata meditativa para conectar con Bogotá, seguida de una Experiencia Sinfónica para el Bienestar con la Orquesta Filarmónica de Mujeres y Silvana Nova.
El domingo 30 de agosto, la Plaza Cultural La Santamaría será escenario de una experiencia colectiva de meditación y música. Ese mismo día, el Centro Felicidad Chapinero recibirá la Charla / Concierto Escuelas de Rock Bogotá, en la que niños y jóvenes compartirán cómo la música puede contribuir al bienestar y ayudar a enfrentar situaciones como el bullying, la ansiedad y el estrés.
La programación también incluye una Experiencia inmersiva de Hip Hop, el encuentro gastronómico Sabor Bogotá, una Risoterapia con Diego Camargo y el concierto César López — Hasta que Amemos la Vida.
Todas las actividades de la Semana del Bienestar Bogotá serán gratuitas. Algunas experiencias tienen cupos limitados y requieren inscripción previa, por lo que se recomienda consultar con anticipación la programación y las condiciones de cada actividad.
Desde 2024, Bogotá reconoce la cultura, la recreación y el deporte como elementos fundamentales para el bienestar ciudadano y la salud mental, en el marco del Plan Distrital de Desarrollo Bogotá Camina Segura 2024–2027.
Consulta la programación completa y agenda las actividades que más te interesen: Semana del Bienestar Bogotá
Usaquén, 29 de agosto de 2026. El arte fue protagonista hoy en Servitá con la realización de Festiarte, un encuentro cultural que tuvo como eje central el reconocimiento de las víctimas del conflicto armado y la capacidad de la creación artística para transformar el dolor, preservar la memoria y abrir caminos hacia la esperanza.
Producido por el Teatro Zarcillos, bajo la dirección de la maestra Luza Dary Beltrán, el festival propuso un espacio de encuentro alrededor de las artes escénicas y la memoria, poniendo en el centro las historias de quienes han vivido las consecuencias de la violencia y que, desde sus propias experiencias, han encontrado caminos para reconstruir sus vidas y aportar a la transformación de sus comunidades.
Festiarte planteó una reflexión profunda: el dolor también puede convertirse en una fuerza creadora cuando encuentra espacios para ser escuchado, reconocido y expresado.
A través del arte, las experiencias de las víctimas pueden dejar de permanecer en el silencio y convertirse en relatos que contribuyen a construir memoria colectiva. El teatro, en particular, ofrece la posibilidad de poner en escena emociones, historias y preguntas que ayudan a comprender las huellas que deja el conflicto, pero también las capacidades de resistencia y resiliencia de quienes lo han enfrentado.
En este sentido, el festival no fue solamente una celebración artística. Fue también un acto de memoria y reconocimiento, una invitación a mirar el pasado desde las voces de las víctimas y a comprender que recordar es fundamental para avanzar hacia una sociedad que no repita las violencias.
La propuesta liderada por la maestra Luza Dary Beltrán y el Teatro Zarcillos reafirma el papel de la cultura en los procesos de construcción de paz. Llevar estas conversaciones a escenarios comunitarios como Servitá permite acercar la memoria a la ciudadanía y generar encuentros intergeneracionales alrededor de la palabra, la representación y la sensibilidad.
Festiarte demostró que el escenario puede ser mucho más que un lugar para presentar una obra: puede convertirse en un territorio de escucha, memoria y transformación.
Las expresiones artísticas presentadas durante la jornada permitieron recordar que detrás de cada historia de victimización existen también historias de resistencia, de mujeres y hombres que han reconstruido sus proyectos de vida, de comunidades que han resistido y de personas que se niegan a permitir que la violencia tenga la última palabra.
Desde Servitá, Festiarte dejó un mensaje poderoso: transformar el dolor no significa olvidar lo ocurrido, sino encontrar nuevas formas de narrarlo, comprenderlo y convertirlo en una posibilidad de construcción colectiva.
El arte abre precisamente ese camino. Permite llorar, recordar, preguntar, denunciar, sanar y, sobre todo, imaginar otros futuros.
Con Festiarte, el Teatro Zarcillos y la maestra Luza Dary Beltrán aportan a mantener viva la memoria de las víctimas y a demostrar que la cultura puede ser una herramienta para dignificar sus historias, fortalecer la esperanza y construir paz desde los territorios.
Porque cuando el dolor encuentra una voz, la memoria se convierte en transformación.
Este sábado 29 de agosto, Bogotá tiene una cita con la memoria, la creación y la esperanza. El Festiarte de Víctimas del Conflicto abrirá sus puertas para reunir diferentes expresiones artísticas que nos recuerdan que contar lo vivido también puede ser una forma de sanar, resistir y construir nuevos caminos.
Desde las 12:00 del mediodía, el Teatro Servitá, ubicado en la Calle 165 No. 7-52, será escenario de una jornada cultural con entrada libre, en la que el público podrá acercarse a las voces y creaciones de artistas que encuentran en el arte una herramienta para preservar la memoria y transformar realidades.
La programación reúne disciplinas como pintura, fotografía, poesía, audiovisual, danza, teatro y música, demostrando que existen muchas maneras de narrar las experiencias, los territorios y las historias que hacen parte de nuestra memoria colectiva.
Entre las obras participantes se encuentran Mi pueblo, de Marcelino Ramírez Cortés, en pintura; Mi padre, de la fotógrafa Yohana Morales Henao; Calentura Sancristobal, de Alexis Moreno Moreno, y Reminiscencia del Tejido, de Carmen Edilma Rojas, en poesía.
El cine también tendrá un espacio con Volver a Escribir, de Karen Yulieth Rojas, mientras que la danza estará presente con Memorias que resisten, del Berart Colectivo Artístico.
La programación teatral incluye La Promesa, de Teatro Producciones, bajo la dirección de Lorena Patricia Rodríguez, y Monólogo - Recuerdos, de Teatro Zarcillos, con dirección de Luz Dary Beltrán. La música estará a cargo de Desorden Social, con De la guerra al arte.
Más que un festival, Festiarte es una oportunidad para escuchar, mirar y sentir las historias de quienes han vivido el conflicto y hoy encuentran en la creación artística una manera de resignificar sus experiencias.
Desde 1+Uno Mujer invitamos a nuestra comunidad a participar en esta jornada de encuentro. Porque la memoria también se construye desde la cultura, y porque cuando una historia encuentra un escenario, el silencio puede convertirse en voz.
📅 Sábado 29 de agosto
📍 Teatro Servitá – Calle 165 No. 7-52, Bogotá
⏰ Desde las 12:00 p. m.
🎟️ Entrada libre
El Coro Diverso Adultos de Teusaquillo invita a disfrutar de una jornada musical al aire libre con un repertorio dedicado al folclor colombiano, interpretado por voces de soprano, alto, tenor y bajo.
Con tres años de trayectoria, el coro se ha consolidado como una expresión artística de la localidad y como un espacio de encuentro en torno a la música coral.
La agrupación está integrada principalmente por adultos mayores, así como por personas con discapacidad y población afrodescendiente, lo que convierte la música en una herramienta para promover la participación, la diversidad y el encuentro comunitario.
Bajo la dirección de María Fernanda Romero, soprano, violinista y especialista en pedagogía y dirección coral, el coro interpretará canciones tradicionales como Los Cucaracheros, Campesina Santandereana, La Ruana, Playa, Brisa y Mar y Arrorrú.
La presentación ofrece una oportunidad para disfrutar de la música coral y reconocer el talento de los adultos mayores, al tiempo que celebra algunas de las expresiones musicales que hacen parte de la identidad cultural colombiana.
La jornada será al aire libre y estará abierta a quienes quieran acercarse a esta propuesta artística y compartir una mañana alrededor de la música y las tradiciones del país.
27agosto
¿Qué historias cuentan los sonidos de Bogotá? El Café Literario invita a conversar sobre la música, la literatura y la memoria de la ciudad, explorando las diferentes formas en que Bogotá puede ser narrada y representada.
A través de canciones, fotografías, crónicas, periodismo y relatos nacidos en sus calles, el encuentro propone descubrir cómo las expresiones culturales permiten contar la ciudad desde distintas perspectivas.
La actividad invita a reflexionar sobre la manera en que estos lenguajes dialogan con la literatura y contribuyen a construir la memoria, la identidad y las diferentes formas de vivir y comprender el territorio.
Los sonidos de Bogotá también guardan historias sobre sus barrios, sus habitantes y las experiencias cotidianas que han contribuido a construir la memoria colectiva de la ciudad.
Este Café Literario propone acercarse a Bogotá desde la escucha y reconocer la música y otros relatos como formas de interpretar el territorio.
Una oportunidad para compartir historias y descubrir cómo los sonidos también hacen parte de la identidad de una ciudad que puede ser narrada de muchas maneras.
Hora: 3:00 p. m.
Lugar: Biblioteca Pública CEFE Fontanar del Río
Entrada: Sin costo
Colombia despide este martes 25 de agosto de 2026 al padre jesuita Javier Giraldo Moreno, una de las voces más persistentes en la defensa de los derechos humanos, la verdad y la memoria de las víctimas del conflicto armado. Tenía 82 años. Su fallecimiento fue confirmado en Bogotá, después de permanecer bajo atención médica tras sufrir un accidente doméstico.
Durante más de cinco décadas, Giraldo hizo de la defensa de quienes habían sufrido la violencia una misión de vida. Su trabajo estuvo marcado por la escucha, la documentación y la denuncia de graves violaciones de derechos humanos, especialmente en territorios donde las comunidades quedaron atrapadas en medio del conflicto.
Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada al Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP), donde desarrolló una importante labor de investigación y documentación. También participó en la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y acompañó durante décadas a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en Antioquia, una experiencia de resistencia civil no violenta frente a los actores armados.
Uno de sus grandes aportes fue su trabajo para preservar la memoria de las víctimas. A través de investigaciones, testimonios y publicaciones, contribuyó a que asesinatos, desapariciones, desplazamientos y otras violencias no quedaran en el olvido. Su compromiso convirtió la memoria en una herramienta para reclamar verdad y justicia.
En 2026, Giraldo alcanzó uno de los objetivos que había acompañado durante años: la recuperación e identificación de los restos del sacerdote Camilo Torres Restrepo, desaparecidos desde su muerte en 1966.
El padre Javier Giraldo recibió simbólicamente los restos de Camilo Torres en febrero de este año, después del proceso adelantado por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Para Giraldo, aquella búsqueda no era solamente la recuperación de unos restos: representaba también un acto de memoria y dignificación de una figura profundamente vinculada a la historia social y política de Colombia.
El Centro Nacional de Memoria Histórica destacó que su trayectoria, investigaciones y enseñanzas dejaron un aporte significativo al reconocimiento de las víctimas y a la construcción de memoria histórica.
Para ASINCO, organización comprometida con la construcción comunitaria, la cultura, la memoria y la defensa de los derechos, la partida del padre Javier Giraldo representa la pérdida de un hombre que entendió que acompañar a las víctimas también significaba defender su derecho a ser escuchadas y a que sus historias fueran conocidas.
Su vida deja una pregunta que seguirá vigente: ¿cómo construir una sociedad en paz si se permite que la violencia y sus víctimas caigan en el olvido?
Javier Giraldo dedicó su vida a mantener abierta esa memoria. Su voz se apaga, pero las historias que ayudó a preservar permanecen como testimonio y como compromiso con una Colombia que busca verdad, justicia y paz.
El festival, que se
realizará el 12 y 13 de septiembre, dedicará esta edición a las relaciones
entre el jazz y América Latina.
24 de agosto de 2026
El 12 y 13 de septiembre,
en el Parque El Country, Jazz al Parque 2026, festival del Instituto Distrital de las Artes - Idartes,
pondrá en el centro de su programación una pregunta sobre el lugar de
Latinoamérica en la historia y el presente del jazz: ¿qué ocurre cuando este
lenguaje musical dialoga con las músicas, los ritmos y las tradiciones de la
región? La edición de este año parte de ese cruce para reconocer el desarrollo
del jazz latinoamericano y la influencia que las tradiciones musicales de
países como Cuba, Puerto Rico, Colombia, Brasil, México, Argentina y Chile han
tenido en la transformación del género.
La relación no es
reciente. Durante décadas, músicos de América Latina han incorporado al
lenguaje del jazz elementos provenientes de sus propios territorios. En ese
intercambio conviven la improvisación con tradiciones populares, estructuras
rítmicas locales, instrumentos y formas de interpretación que han ampliado las
posibilidades sonoras. El resultado son escenas y proyectos en los que la
identidad cultural no aparece como un elemento externo al jazz, sino como parte
de su propia construcción.
"Ese es el punto de
partida curatorial de Jazz al Parque 2026: mirar hacia las músicas que hacen
parte de la región para entender cómo han participado en la evolución de uno de
los lenguajes musicales de mayor circulación internacional. La programación
busca poner en conversación las músicas andinas, las expresiones del Caribe y
el Pacífico colombiano y la tradición musical brasileña, junto con propuestas
provenientes de Chile, Paraguay, México, Cuba y otros territorios
latinoamericanos”, afirma María Claudia Parias, directora de Idartes.
La apuesta también
reconoce que ese intercambio no ocurre de una sola manera. Cada escena ha
desarrollado formas particulares de relacionarse con el jazz y de llevar sus
propias tradiciones hacia nuevos lenguajes. Por eso, más que presentar una
definición única del jazz latinoamericano, el festival propone un recorrido por
distintas maneras de entenderlo y practicarlo.
Las historias detrás
de la programación
Una parte central de esta
edición estará en los artistas invitados y en las historias que acompañan sus
proyectos. Varios llegarán por primera vez a Colombia o presentarán proyectos
inéditos para el público local. Ese componente será determinante para la
experiencia del festival, ya que no se tratará únicamente de reunir nombres en
un cartel, sino de mostrar qué trayectorias, territorios y búsquedas musicales
hay detrás de cada propuesta.
La programación permitirá
acercarse a artistas que han llevado estas sonoridades a escenarios
internacionales y a escenas que continúan renovando el lenguaje del jazz desde
América Latina. En ese sentido, Jazz al Parque 2026 propone escuchar el
continente a través de sus diferentes formas de relacionarse con la
improvisación, el ritmo y la composición.
La mirada hacia
Latinoamérica también establece una relación directa con Bogotá. El concepto de
esta edición parte de los sonidos de la región, pero incluye las músicas de la
ciudad y del país como parte de esa conversación. Jazz al Parque 2026 quiere mostrar
que las raíces no son un punto de partida estático, sino materiales con los que
los músicos construyen nuevas posibilidades sonoras.
Un festival para
distintas generaciones
La edición 2026 también
plantea una apuesta por ampliar la relación del festival con sus públicos. El
festival busca consolidarse como un espacio intergeneracional, en el que
distintas edades puedan compartir una experiencia alrededor de la música.
La intención parte de una
realidad de las audiencias culturales: mientras buena parte de las propuestas
musicales se dirigen a públicos cada vez más segmentados, el festival quiere
propiciar un encuentro entre generaciones. El Parque El Country será, en ese
sentido, un espacio para que familias y públicos de diferentes edades escuchen
una programación que atraviesa distintas tradiciones y formas de entender el
jazz.
La apuesta no consiste
únicamente en atraer nuevos públicos, sino en crear condiciones para que
distintas generaciones descubran juntas otras músicas. La diversidad cultural
de Latinoamérica ofrece el contenido para ese encuentro: ritmos reconocibles,
tradiciones que han viajado entre territorios y propuestas que transforman esos
referentes.
El IDARTES hace parte de este ecosistema y, a través de sus escenarios, programas, convocatorias y procesos, contribuye a acercar las artes a la ciudadanía en distintos territorios.
En 2027, Bogotá tendrá la oportunidad de compartir con Iberoamérica su talento, diversidad y capacidad. creativa, a través de BOG27, la segunda edición de la Bienal Internacional de
Arte y Ciudad, como uno de sus grandes hitos.
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Celebramos 203 años de historia y, para conmemorarlo, tenemos una muy buena noticia: lanzamos Colecciones en línea, disponible en https://colecciones.museonacional.gov.co/, un servicio permanente y gratuito en el que cualquier persona puede consultar, sin cita previa y desde cualquier lugar del mundo, más de 19.000 piezas del patrimonio de la nación. Se trata de la primera vez que damos acceso abierto a nuestras colecciones, incluidas las piezas de las reservas, así como los objetos del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) que se exhiben en las salas del Museo. En Colecciones en línea aparecen los bienes materiales que preservamos desde los primeros años de nuestro establecimiento, como el aerolito de Santa Rosa de Viterbo, hallado en 1810, hasta la más reciente adquisición, El amarillo antes de mediodía, del artista Carlos Jacanamijoy. Cada una de las piezas incluidas contiene información básica: título, autor/fabricante/origen, fecha/datación, dimensión, procedencia, técnica/materiales, ubicación actual, número de registro y catalogación. Algunas tienen imágenes disponibles —según los derechos de uso— y otras incluyen análisis y reseñas históricas. En ese sentido, Colecciones en línea no es un proyecto concluido. Su información se extrae desde el sistema de gestión de colecciones, Colecciones Colombianas, por lo que será actualizada en tiempo real. Además, como las colecciones del Museo, está en permanente actualización: cualquier persona puede enriquecerla con información significativa sobre las piezas u objetos. Invitamos a todo el
público, en Colombia y el resto del mundo, a navegar por Colecciones
en línea para conocer desde piezas arqueológicas hasta piezas
contemporáneas, pasando por objetos de la Colonia, del siglo XIX y de la
historia reciente del país, así como piezas de orfebrería y objetos
cotidianos, como una silla. Es una nueva forma de acercarse a los patrimonios
y las memorias del país. |
En agosto de
2026, la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI) reconoció a Bogotá
como Capital Iberoamericana de las Culturas 2027. Este honroso nombramiento no
es un simple reconocimiento protocolar: es una plataforma que posiciona a
nuestra ciudad en el centro de la conversación cultural de la región durante un
año completo, proyectando la creatividad de nuestros artistas, barrios y
comunidades al mundo. Para organizaciones como ASINCO, enraizadas en los
territorios y el trabajo comunitario, este momento abre oportunidades concretas
para visibilizar la cultura como fuerza de transformación social.
Bogotá fue
elegida porque ha demostrado liderazgo en el reconocimiento de la cultura como
motor estratégico de transformación social, territorial, económica y
comunitaria. La decisión se basó en nuestra capacidad para construir políticas
culturales innovadoras, en la riqueza de nuestro ecosistema artístico y,
especialmente, en cómo la cultura está viva todos los días en los barrios y
localidades de la ciudad.
Es
importante destacar que el reconocimiento no recayó solamente en las grandes
instituciones o grandes eventos. Reconoce, también, a las estrategias como
Barrios Vivos que fortalecen vínculos comunitarios y acompañan procesos de
cocreación desde los territorios. Esto significa que la cultura comunitaria—la
que se hace en los barrios, desde las organizaciones, con las comunidades—está
siendo valorada como parte integral de por qué Bogotá merece esta distinción.
Durante
años, ASINCO ha comprendido que la cultura no es un lujo, sino un derecho y una
herramienta de transformación. A través de Revista 1+Uno Mujer, del podcast
Clutch Cultura, de nuestro trabajo en radio comunitaria y de nuestras alianzas
territoriales, hemos documentado y acompañado procesos donde la cultura genera
encuentro, dignidad y cambio social.
Esto que
hacemos en ASINCO—articulación de voces, cocreación con comunidades, periodismo
cultural desde las localidades, formación de nuevas generaciones de
creadores—es exactamente lo que el reconocimiento a Bogotá como Capital
Iberoamericana de las Culturas celebra. No es solo la Bienal Internacional de
Arte y Ciudad, no es solo los grandes festivales, sino también las estrategias
que hacen que la creatividad fluya en Usaquén.
En palabras
del alcalde Carlos Fernando Galán: "Bogotá acoge, abraza y pone en diálogo
la diversidad de saberes y prácticas culturales que llegan de todo el
país". Eso somos nosotros. Esa es la cultura comunitaria. Y 2027 es
nuestro año para hacerlo visible.
1. La Bienal
BOG27 como Escenario
La segunda
edición de la Bienal Internacional de Arte y Ciudad (BOG27) es uno de los
grandes hitos de 2027. Este evento busca conectar arte, ciudad y comunidad.
BOG27 abre espacios para que iniciativas como estas se articulen con la agenda
internacional de la bienal, ampliando alcance y recursos.
2. Convocatorias y
Financiamiento
El
reconocimiento de Bogotá como Capital Iberoamericana generará nuevas líneas de
financiamiento cultural, tanto desde administraciones locales como desde
cooperación internacional. La Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte,
IDARTES, SCRD, y otros aliados ya están trabajando en agendas que alinean
proyectos comunitarios con la visibilidad que ofrece 2027. Organizaciones que
demuestren cómo su trabajo fortalece el posicionamiento cultural de Bogotá
tendrán prioridad en estas convocatorias.
3. Plataformas de Intercambio y
Aprendizaje
El
Secretario de Cultura, Santiago Trujillo, enfatizó que Bogotá es modelo en la
formulación y ejecución de políticas culturales, con estrategias innovadoras
que son estudiadas por líderes culturales del continente. Esto abre
oportunidades para que comparta su experiencia en gestión cultural comunitaria,
periodismo cultural y formación de nuevas generaciones con pares
iberoamericanos.
El alcalde
Fernando Galán lo expresó claramente: "Este reconocimiento es de nuestros
artistas, creadores, gestores, empresarios, comunidades y de todos los
habitantes que hacen posible que la cultura esté viva todos los días en nuestra
ciudad".
En ASINCO
nos sentimos parte de esa celebración. Pero también nos carga de
responsabilidad. 2027 es una oportunidad para demostrar que la cultura
comunitaria, la que se hace desde los barrios y con las comunidades, es tan central y transformadora como cualquier otra apuesta cultural de la ciudad, y decisiva
para que Bogotá sea, efectivamente, una capital de puertas abiertas que acoge y
abraza la diversidad de saberes.
Si eres
artista, creador, gestor cultural, comunicador o activista cultural en Usaquén
o en cualquier localidad de Bogotá, este es tu año. Las oportunidades que abre
el reconocimiento de Bogotá están disponibles para proyectos que demuestren
cómo la cultura transforma territorios y comunidades. Invitamos a artistas y
creadores a conectar con nosotros, a sumarse a nuestras iniciativas o a pensar
juntos en cómo visibilizar la cultura comunitaria como lo que es: un agente de
transformación social, territorial y económica.
Bogotá será,
en 2027, el centro de la conversación cultural iberoamericana. Que la voz de
nuestros barrios, de nuestras comunidades, de nuestras mujeres con historias
rurales en territorios urbanos, sea parte central de esa.
La
cultura comunitaria no espera a 2027. Ya está transformando. 2027 es solo el
momento para que el mundo lo vea.
Nueve décadas de música, memoria y patrimonio sonoro
La Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia conmemora 90 años de historia con un concierto especial en el Teatro Colón de Bogotá, una celebración que reúne música, memoria y tradición para rendir homenaje a una de las instituciones fundamentales de la vida cultural del país.
El programa de aniversario propone un recorrido por diferentes momentos de la historia artística de la Orquesta. La primera parte estará dedicada a una gala lírica, con grandes arias de compositores como Wolfgang Amadeus Mozart, Jules Massenet, Charles Gounod y Georges Bizet, obras que permitirán al público disfrutar de la riqueza y el dramatismo de la tradición operística.
La segunda parte del concierto establecerá un puente entre el repertorio colombiano, europeo y la propia memoria musical de la institución. En el programa estarán presentes obras de Pedro Morales Pino, Franz Schubert y George Enescu, compositores vinculados a distintas tradiciones que han enriquecido el repertorio interpretado por la Orquesta a lo largo de sus nueve décadas.
Uno de los elementos más significativos de esta celebración es su conexión con la historia discográfica de la Orquesta. La Sinfonía n.º 5 de Franz Schubert y la Rapsodia rumana n.º 1 de George Enescu hicieron parte de la primera producción discográfica de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, grabada en 1960 bajo la dirección del maestro Olav Roots, en los estudios de Radio Sutatenza, en Bogotá.
Así, el concierto de aniversario no solo mira hacia el presente, sino que recupera sonidos que forman parte del patrimonio musical colombiano. La interpretación de estas obras representa un homenaje a quienes, décadas atrás, contribuyeron a consolidar una memoria sonora de la Orquesta y del país.
La dirección del concierto estará a cargo del maestro Luis Gabriel Biava, hijo de Luis Biava Sosa, quien fue director titular de la Orquesta. Su participación adquiere un significado especial al conectar dos generaciones de una misma familia con la historia de la institución.
Este encuentro entre pasado y presente convierte la celebración en algo más que un aniversario. Es también una oportunidad para reconocer la continuidad de una tradición artística construida por músicos, directores y artistas que han contribuido a posicionar la música sinfónica como parte esencial del patrimonio cultural colombiano.
Celebrar 90 años significa mirar atrás, pero también proyectar el futuro. La trayectoria de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia refleja la evolución de la música de concierto en el país y su capacidad para dialogar con diferentes épocas, estilos y públicos.
Desde las obras de compositores colombianos hasta los grandes nombres del repertorio universal, la Orquesta ha construido una historia en la que la música funciona como puente entre generaciones.
El Teatro Colón será, en esta ocasión, el escenario para celebrar ese legado. Noventa años después de sus primeros pasos, la Orquesta vuelve a encontrarse con el público para demostrar que la memoria también puede escucharse: en cada nota, en cada interpretación y en cada obra que vuelve a cobrar vida.
Una celebración de 90 años de música que reconoce el pasado, honra a sus protagonistas y reafirma el lugar de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia en la historia cultural del país.
Cada 19 de agosto, el mundo reconoce la labor de miles de personas que, en medio de guerras, desastres naturales, desplazamientos, emergencias y otras crisis, trabajan para proteger la vida y acompañar a quienes más lo necesitan.
El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria fue establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2008. La fecha recuerda especialmente a las y los trabajadores humanitarios que han perdido la vida mientras cumplían su misión, y pone en valor el compromiso de quienes continúan prestando ayuda en algunos de los escenarios más difíciles y peligrosos.
La asistencia humanitaria no se limita a entregar alimentos, medicamentos o refugio. También significa escuchar, acompañar, proteger derechos y recuperar condiciones mínimas de dignidad para personas y comunidades afectadas por situaciones que muchas veces escapan de su control.
Los trabajadores humanitarios pueden encontrarse en zonas de conflicto armado, territorios afectados por terremotos, inundaciones, incendios, epidemias o desplazamientos masivos. Su trabajo comienza allí donde las necesidades son más urgentes y los recursos suelen ser insuficientes.
Médicos, enfermeras, socorristas, periodistas, psicólogos, trabajadores sociales, voluntarios, líderes comunitarios y organizaciones sociales hacen parte de una red diversa que responde a las emergencias y acompaña procesos de recuperación.
En muchos territorios, además, la primera respuesta no llega desde grandes organismos internacionales. Son las propias comunidades quienes se organizan: una vecina que abre las puertas de su casa, mujeres que preparan alimentos, jóvenes que ayudan a evacuar, líderes que ubican a las personas desaparecidas o colectivos que reúnen medicamentos, ropa y agua.
Esa solidaridad cotidiana también constituye una forma de asistencia humanitaria.
En las emergencias, las mujeres cumplen un papel fundamental. Con frecuencia están al frente del cuidado de niñas, niños, personas mayores y personas con discapacidad, pero también participan como lideresas, defensoras de derechos, voluntarias, profesionales y constructoras de redes comunitarias.
Reconocer esta labor implica comprender que las crisis no afectan de la misma manera a todas las personas. Las mujeres pueden enfrentar mayores riesgos de violencia, explotación, desplazamiento y pérdida de medios de vida. Por eso, la respuesta humanitaria debe incorporar una perspectiva de género y garantizar su participación en las decisiones que afectan a sus comunidades.
Cuidar también significa prevenir las violencias y proteger la dignidad.
En Colombia, hablar de asistencia humanitaria también implica hablar de comunidades que han enfrentado desplazamientos, desastres, desigualdades y diversas formas de violencia. En esos contextos, la solidaridad se convierte en una herramienta para resistir y reconstruir.
Desde los barrios, las organizaciones comunitarias y los medios locales existe otra manera de acompañar las crisis: contar lo que ocurre, visibilizar las necesidades, combatir la desinformación y dar voz a quienes suelen quedar fuera de las narraciones oficiales.
La comunicación puede ser, entonces, parte de la respuesta humanitaria. Informar con responsabilidad permite orientar, prevenir riesgos, conectar con ayudas y preservar la memoria de las comunidades.
El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria no debería ser solamente una fecha para recordar a quienes perdieron la vida ayudando a otros. También es una oportunidad para preguntarnos qué podemos hacer, desde nuestros propios territorios, frente al dolor y las emergencias que atraviesan nuestras comunidades.
La solidaridad no siempre requiere grandes recursos. Puede comenzar con escuchar, acompañar, compartir información confiable, respetar la dignidad de las personas afectadas y reconocer sus capacidades para participar en la solución.
En tiempos de crisis, salvar vidas es urgente. Pero también lo es garantizar que quienes sobreviven puedan recuperar sus proyectos, sus vínculos y su derecho a vivir con dignidad.
Porque la asistencia humanitaria tiene un rostro: el de quienes, incluso en medio de la dificultad, deciden no ser indiferentes.
Festival Orígenes
2026: cuatro días para escuchar sonidos que atraviesan el tiempo
Del 26 al 29 de
agosto, Bogotá recibirá artistas de Colombia, México, Brasil, Guatemala,
Ecuador y Bolivia en cuatro escenarios de la ciudad.
Del 26 al 29 de agosto,
el Festival
Orígenes – Sonidos y Saberes Ancestrales celebrará su segunda
edición con una programación que reunirá artistas de Colombia, México, Brasil,
Guatemala, Ecuador y Bolivia en el Planetario de Bogotá, el Teatro
Jorge Eliécer Gaitán, los Escenarios Móviles y el Teatro
al Aire Libre La Media Torta. Durante cuatro días, Bogotá será punto de
encuentro para músicas, instrumentos, cantos y expresiones culturales de
pueblos originarios que conectan territorios, generaciones y distintas formas
de creación.
Desde las músicas
tradicionales hasta el rock, el rap, la electrónica y las fusiones
contemporáneas, los artistas invitados mostrarán cómo los sonidos de los
pueblos originarios continúan dialogando con el presente. Una programación que
demuestra que los sonidos ancestrales no pertenecen únicamente al pasado:
atraviesan el tiempo, se transforman y continúan encontrando nuevas maneras de
conectarnos con el presente.
El festival comenzará el
miércoles 26 de agosto a las 7 p. m. En el Planetario de Bogotá,
con Djuena Tikuna (Brasil), una de las principales voces de la
música indígena de la Amazonía, y La Tulpa Raymi (Colombia),
laboratorio sonoro andino amazónico que experimenta con músicas indígenas, rock
y sonidos contemporáneos.
El jueves 27 de agosto a
las 8 p. m., el Teatro
Jorge Eliécer Gaitán recibirá a Sara Curruchich
(Guatemala), cantautora indígena que interpreta sus canciones en kaqchikel y
español y combina folk, rock y tradición maya kaqchikel, junto
a Humazapas (Ecuador), agrupación de jóvenes kichwas que articula
música, danza y elementos audiovisuales para compartir la cosmovisión y las
tradiciones de sus comunidades.
El viernes 28 de agosto a
las 6 p. m., los Escenarios
Móviles llevarán la programación a la Plaza de Lourdes con Alwa
(Bolivia), rapera chola vinculada a sus raíces aymaras; Jatun Mama
(Ecuador), dúo de música electrónica kichwa que
reinterpreta instrumentos y sonoridades andinas; y Ukamau (Colombia),
agrupación de música andina latinoamericana que revitaliza cantos, instrumentos
y sonoridades tradicionales de los Andes.
El gran cierre será el
sábado 29 de agosto a las 2 p. m. En el Teatro al Aire Libre
La Media Torta, con Grupo Putumayo, Koede, Namuiwan – Colectivo
MUKSU, Pachakuti, Hamac Caziim (México) y Atzil / Jatun Mama
DJ Set (Ecuador). Una jornada que reunirá distintas generaciones y
territorios en torno a las músicas indígenas de Colombia, los sonidos del
pueblo Comcáac y las nuevas exploraciones electrónicas de la
música kichwa.
Una agenda para
escuchar, conversar y compartir saberes
Como parte del festival,
en alianza con el Colectivo Memorias Originarias MUKSU, del 24 al 28 de agosto
se desarrollará la Semana Académica y Cultural, una programación
que amplía el encuentro con conversatorios, muestras audiovisuales, espacios de
oralitura, prácticas de armonización y transmisión de saberes. Artistas,
investigadores, escritores, sabedores, autoridades y representantes de pueblos
originarios de Colombia y el mundo participarán en estos espacios.
La agenda comenzará el 24
de agosto con la apertura y compartir del Festival Orígenes en
la Casa Cultural Pacha Wasi. El 25 de agosto, la Sala
Gaitán será escenario del Encuentro de Oralitura Sonora,
dedicado a la poesía, la danza y la música de los pueblos Ēberā
Eyabida, Iku, Misak y Wayúu.
El 26 de agosto, la
Terraza del Planetario Distrital acogerá el Pagamento a la Madre
Tierra – Sonidos y Saberes Ancestrales, un espacio
colectivo de armonización y reconocimiento de los saberes y prácticas
espirituales de los pueblos originarios.
El 27 de agosto, en el
auditorio Centro Ático de la Pontificia Universidad
Javeriana, se realizará la Muestra Audiovisual y Conversatorio:
Saberes y sonidos de los pueblos originarios de Colombia, Bolivia y Guatemala,
junto con espacios de diálogo sobre las memorias y expresiones culturales de
los pueblos Emberá Dobidá, Muysca, Wayúu, Kichwa y Misak.
La agenda cerrará el 28
de agosto en la Casa de Poesía Silva con El Latido
de los Pueblos Originarios: Oralitura, Música de Medicina y Pintura Corporal de
los Pueblos Inga y Tubü Hummürimassa, un encuentro alrededor de la
palabra, el cuerpo, el sonido y el territorio.
Como parte de esta agenda
también se dispondrán espacios para la circulación de emprendimientos de los
pueblos Yanakuna, Kamëntsá, Ikʉ, Ēberā Pusabida, Muysca de Suba, Kichwa y pueblo de los Pastos, con
artesanías, productos y saberes que complementan la experiencia del festival.
Con esta segunda
edición, Orígenes reafirma que las músicas y saberes
ancestrales están vivos: se transmiten, se transforman, cruzan fronteras y
dialogan en Bogotá con nuevas generaciones y formas de creación.
Toda la programación
del Festival Orígenes 2026 será de entrada libre hasta
completar aforo. Para más información consulte el micrositio del
festival.
Muestra Especial
Fulldome Internacional llega a Maloka
21 de agosto
Maloka realizará la Muestra Especial
Fulldome Internacional, una jornada dedicada al cine experimental inmersivo
que reunirá siete cortometrajes provenientes de Colombia, Uruguay,
Estados Unidos, Alemania, Francia, China y Canadá.
Las obras fueron creadas
específicamente para domos inmersivos, por lo que proponen una manera diferente
de experimentar el lenguaje audiovisual y explorar nuevas posibilidades para
contar historias a través de la imagen y el sonido.
Siete países Y nuevas
formas de contar historias
La muestra se realiza en
alianza con el Festival de Cine Experimental de Bogotá y
el Festival FullDome de Montevideo, dos espacios dedicados a la
exploración de nuevas formas de creación audiovisual.
Los cortometrajes
seleccionados transforman la experiencia tradicional de ver cine al aprovechar
las características de los domos, creando narrativas que envuelven al
espectador y amplían las posibilidades de percepción.
Experiencia
audiovisual en el Cine Domo
El formato fulldome
permite que las imágenes ocupen todo el campo visual del público, generando una
experiencia inmersiva en la que el espacio se convierte en parte fundamental de
la narración.
Esta muestra ofrece una
oportunidad para conocer propuestas internacionales de cine experimental y
descubrir cómo la tecnología puede ampliar las fronteras de la creación
audiovisual contemporánea.
Información
Este domingo 16 de agosto, el barrio Cerro Norte fue escenario del cierre de la XXI Feria del Maíz y la Soberanía Alimentaria, una iniciativa comunitaria que durante tres días, del 14 al 16 de agosto, convocó a habitantes de los Cerros Nororientales alrededor de los saberes, las tradiciones y la alimentación como parte de la memoria colectiva del territorio.
La jornada se desarrolló desde las 9:00 de la mañana, en la denominada Cuadra del Saber y la Casa Taller. Allí, el maíz ocupó un lugar central como alimento, símbolo cultural y elemento de conexión entre generaciones.
Más que una feria gastronómica, el encuentro puso en circulación conocimientos construidos en comunidad: formas de preparar los alimentos, prácticas tradicionales, relatos y experiencias relacionadas con la tierra y la alimentación. Una apuesta que reivindica la importancia de proteger los saberes locales frente a la pérdida de prácticas culturales y alimentarias.
En Cerro Norte, hablar de soberanía alimentaria implica reconocer la relación que las comunidades han construido con su territorio. El alimento no llega solamente a la mesa: también cuenta historias familiares, conserva conocimientos y fortalece vínculos entre quienes habitan los barrios de los Cerros Nororientales.
La imagen de la feria recoge precisamente esa dimensión comunitaria. Mujeres, niñas, niños y familias alrededor de la preparación de los alimentos representan una transmisión de saberes que ocurre en la cotidianidad y que encuentra en estos espacios colectivos una oportunidad para permanecer viva.
La feria también se inscribe en una apuesta más amplia por recuperar la cultura en los Cerros Orientales, como lo expresa el mensaje de la organización convocante: “Construyendo tejido social y cultivando saberes”. Una perspectiva que conecta alimentación, identidad, participación y organización comunitaria.
Desde ASINCO acompañamos este encuentro como parte de nuestro compromiso con la comunicación comunitaria y con la visibilización de las iniciativas que nacen desde los barrios. Cubrir una feria como esta significa también reconocer que la cultura se construye diariamente en las calles, las casas, los espacios comunitarios y en las manos de quienes mantienen vivos los conocimientos heredados.
El cierre de la XXI Feria del Maíz deja una reflexión necesaria: defender la soberanía alimentaria también es defender la memoria, los saberes y la capacidad de las comunidades para decidir cómo producen, preparan, comparten y valoran sus alimentos.
En Cerro Norte, el maíz volvió a ser encuentro. Y alrededor de él, la comunidad continuó tejiendo territorio.
| Archivo Secretaría Cultura |
12 de agosto al 19 de agosto
Del 12 al 19 de
agosto de 2026, el Festival Internacional de Cine por los Derechos
Humanos (FICDEH) llegará a los espacios de lectura de BibloRed con
una programación que busca acercar a la ciudadanía historias cinematográficas
relacionadas con los derechos humanos.
En su 13.ª
edición, el festival tendrá como sedes 14 bibliotecas públicas y 2
salas de lectura de Bogotá, donde se realizarán lecturas de guiones y
proyecciones de cortometrajes y películas.
Historias que
incentivan el diálogo
Bajo la premisa de que
existe poder humano en cada historia, lucha y transformación social, el FICDEH
propone utilizar el cine como herramienta para acercarse a diferentes
realidades y generar conversaciones sobre los derechos humanos.
Las películas y
actividades programadas ofrecen diferentes perspectivas sobre experiencias
sociales y humanas, invitando al público a reflexionar sobre la transformación,
la memoria y las luchas por la dignidad.
Programación gratuita
en Bogotá
La llegada del FICDEH a
los espacios de BibloRed amplía el acceso de la ciudadanía a una programación
cinematográfica que combina cultura, reflexión y diálogo. Todas las actividades
serán gratuitas. Para consultar los horarios, las películas y las
bibliotecas participantes, se recomienda revisar la programación de BibloRed.
Información
Con ritmos latinoamericanos y brasileños y todas sus canciones interpretadas en vivo, PIM PAU invita a niños, niñas y adultos a participa...