XXI Feria del Maíz y la Soberanía Alimentaria cerró tres días de encuentro comunitario
Este domingo 16 de agosto, el barrio Cerro Norte fue escenario del cierre de la XXI Feria del Maíz y la Soberanía Alimentaria, una iniciativa comunitaria que durante tres días, del 14 al 16 de agosto, convocó a habitantes de los Cerros Nororientales alrededor de los saberes, las tradiciones y la alimentación como parte de la memoria colectiva del territorio.
La jornada se desarrolló desde las 9:00 de la mañana, en la denominada Cuadra del Saber y la Casa Taller. Allí, el maíz ocupó un lugar central como alimento, símbolo cultural y elemento de conexión entre generaciones.
Más que una feria gastronómica, el encuentro puso en circulación conocimientos construidos en comunidad: formas de preparar los alimentos, prácticas tradicionales, relatos y experiencias relacionadas con la tierra y la alimentación. Una apuesta que reivindica la importancia de proteger los saberes locales frente a la pérdida de prácticas culturales y alimentarias.
El territorio también se cultiva desde la memoria.
En Cerro Norte, hablar de soberanía alimentaria implica reconocer la relación que las comunidades han construido con su territorio. El alimento no llega solamente a la mesa: también cuenta historias familiares, conserva conocimientos y fortalece vínculos entre quienes habitan los barrios de los Cerros Nororientales.
La imagen de la feria recoge precisamente esa dimensión comunitaria. Mujeres, niñas, niños y familias alrededor de la preparación de los alimentos representan una transmisión de saberes que ocurre en la cotidianidad y que encuentra en estos espacios colectivos una oportunidad para permanecer viva.
La feria también se inscribe en una apuesta más amplia por recuperar la cultura en los Cerros Orientales, como lo expresa el mensaje de la organización convocante: “Construyendo tejido social y cultivando saberes”. Una perspectiva que conecta alimentación, identidad, participación y organización comunitaria.
Un cierre que celebra los saberes del territorio
Desde ASINCO acompañamos este encuentro como parte de nuestro compromiso con la comunicación comunitaria y con la visibilización de las iniciativas que nacen desde los barrios. Cubrir una feria como esta significa también reconocer que la cultura se construye diariamente en las calles, las casas, los espacios comunitarios y en las manos de quienes mantienen vivos los conocimientos heredados.
El cierre de la XXI Feria del Maíz deja una reflexión necesaria: defender la soberanía alimentaria también es defender la memoria, los saberes y la capacidad de las comunidades para decidir cómo producen, preparan, comparten y valoran sus alimentos.
En Cerro Norte, el maíz volvió a ser encuentro. Y alrededor de él, la comunidad continuó tejiendo territorio.
