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Por el progreso de las comunidades
El próximo domingo 18 de
octubre, el Pícnic Literario Chumba la Cachumba llegará al
Parque Metropolitano Bosque San Carlos, en la localidad de Rafael Uribe Uribe,
para iniciar la tercera Bienal Internacional de Artes para la Infancia. De 10
a. m. a 4 p. m., niñas, niños y familias podrán encontrarse con los libros, la
música, el teatro, la ilustración y el juego.
Bajo el concepto “Juego
de manos”, este evento de literatura al aire libre reúne una programación que
integra diferentes lenguajes artísticos, como la música, el teatro, la
ilustración y el juego, a través de espectáculos, conversaciones, lecturas,
conciertos, talleres y actividades de mediación.
Una fecha para reflexionar sobre la historia de América, reconocer la resistencia de los pueblos indígenas y afrodescendientes, y defender la diversidad cultural como parte fundamental de nuestra identidad.
Cada 12 de octubre, distintos países conmemoran una fecha que ha recibido nombres y significados diferentes a lo largo del tiempo. En Colombia, tradicionalmente se ha conocido como el Día de la Raza, una denominación asociada al encuentro entre Europa y América tras la llegada de Cristóbal Colón en 1492. Sin embargo, hoy la fecha invita a revisar críticamente ese relato histórico y a reconocer las consecuencias que tuvo la conquista para los pueblos que habitaban el continente.
La llegada de los europeos transformó profundamente la vida de las sociedades americanas. El proceso de conquista y colonización estuvo marcado por la violencia, el despojo territorial, la imposición cultural, la explotación y la pérdida de numerosas vidas. También dio lugar a procesos de resistencia, adaptación e intercambio cultural que, con el paso de los siglos, contribuyeron a configurar las sociedades latinoamericanas actuales.
Por eso, hablar del 12 de octubre exige mirar la historia desde distintas perspectivas. No se trata únicamente de recordar un acontecimiento, sino de reconocer las voces que durante mucho tiempo fueron excluidas de los relatos oficiales y comprender cómo ese pasado continúa relacionado con las desigualdades del presente.
América es un territorio de gran diversidad cultural, lingüística y étnica. Antes de la llegada de los europeos, numerosos pueblos indígenas habían desarrollado conocimientos sobre la agricultura, la medicina tradicional, la astronomía, la arquitectura, el arte y las formas de organización comunitaria. Sus saberes siguen presentes en la vida cotidiana, las prácticas culturales y las relaciones con la naturaleza.
En Colombia, pueblos como los muiscas, wayuu, nasa, embera, arhuacos y muchos otros mantienen sus lenguas, tradiciones, expresiones artísticas y formas propias de comprender el territorio. Su presencia no pertenece únicamente al pasado: son comunidades vivas que defienden sus derechos, transmiten conocimientos entre generaciones y participan en la construcción del país.
A esta diversidad se suma la herencia de los pueblos afrodescendientes, cuyas comunidades han contribuido de manera decisiva a la música, la danza, la gastronomía, la literatura, la espiritualidad y las luchas por la libertad y la igualdad. Sus aportes forman parte del patrimonio cultural colombiano, aunque persisten el racismo, la discriminación y las barreras que limitan el ejercicio pleno de sus derechos.
La diversidad cultural no consiste solamente en compartir comidas tradicionales, escuchar diferentes músicas o participar en festivales. Implica reconocer la dignidad de todas las personas, respetar sus identidades y garantizar que puedan ejercer sus derechos sin discriminación por su origen étnico, color de piel, lengua o pertenencia cultural.
También significa cuestionar los prejuicios que reproducen estereotipos y reconocer que las comunidades indígenas y afrodescendientes tienen derecho a decidir sobre sus territorios, preservar sus conocimientos y participar en las decisiones que afectan sus vidas.
La educación, la comunicación y la cultura cumplen un papel fundamental en este propósito. Los medios de comunicación pueden contribuir a desmontar imaginarios discriminatorios cuando cuentan las historias desde las voces de sus protagonistas, reconocen sus aportes y evitan presentar a estas comunidades como parte de un pasado que ya no existe.
Desde los barrios y las localidades, las expresiones artísticas permiten encontrarnos con las raíces, compartir saberes y reconocer la riqueza de nuestras diferencias. La danza, la música, la tradición oral, la literatura y las prácticas comunitarias mantienen vivas las memorias y abren espacios para el diálogo intercultural.
En territorios diversos como Usaquén, donde convergen habitantes con distintas procedencias, historias y expresiones culturales, promover estos encuentros ayuda a fortalecer el tejido social y a construir relaciones basadas en el respeto. Cada historia familiar, cada tradición y cada manifestación artística aporta elementos para comprender quiénes somos y cómo convivimos.
Conmemorar el 12 de octubre también es una oportunidad para escuchar a quienes han sido históricamente silenciados, reconocer las luchas por la igualdad y promover una cultura que valore las diferencias sin convertirlas en motivos de exclusión.
La historia de América no tiene una sola voz. Reconocer su diversidad exige recordar el pasado con responsabilidad, valorar a los pueblos que mantienen vivas sus culturas y trabajar por un presente en el que todas las comunidades puedan vivir con dignidad, ejercer sus derechos y transmitir su memoria a las nuevas generaciones.
Porque la diversidad cultural no es una amenaza ni una diferencia que debamos borrar: es parte de nuestra identidad colectiva y una riqueza que merece respeto, reconocimiento y protección todos los días del año.
La poesía sale de las
páginas para encontrarse con la vida cotidiana en la tercera edición del
Festival Reverso Bogotá 2026, una iniciativa que invita a descubrir cómo
los versos habitan las canciones, los recuerdos de los abuelos y abuelas, las
historias que vemos en televisión y las expresiones culturales de la ciudad.
Durante cuatro días, las bibliotecas públicas de Bogotá, emisoras
universitarias y diversos escenarios culturales de la ciudad serán espacios
para declamar, escribir, escuchar y conversar sobre las múltiples formas de
experimentar la palabra poética.
El Festival contará con
la participación de destacados poetas, escritores y artistas como Victoria
Sur, Giuseppe Caputo, Lina Botero, Daniel Samper Pizano, Danielle Navarro,
Amalia Tapiero, La cuarta raya del tigre, La Urband Sound Machine, Nicolás Peña
Posada (Ganador Reverso 2024), Poesía Estéreo, Daniel Samper Pizano, Giuseppe
Caputo, Roberto Camargo, Paula Castillo, Lina Botero, Jessica Toloza (Ganadora
Reverso 2025), La Pedrada, Urpi Barco, Teatro Comunidad y Estefanía Angueyra,
entre otros invitados que se sumarán a esta celebración de la palabra, la
oralidad y la diversidad de expresiones poéticas.
“Reverso Bogotá nos
invita a reconocer que la poesía no está únicamente en los libros: también vive
en nuestras conversaciones, en las canciones que nos acompañan, en las memorias
familiares y en las maneras en que contamos lo que somos. “Este Festival es una
oportunidad para encontrarnos alrededor de la palabra, descubrir nuevas voces y
abrir espacios para que más personas se acerquen a la creación poética desde
sus propias experiencias”,
destacó Andrea Victorino, Directora de Lectura y Bibliotecas de la
Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, y BibloRed.
Esta edición abrirá
nuevos espacios de encuentro entre la poesía y otras expresiones culturales,
con conversaciones sobre su relación con las telenovelas, el ska y la música
de plancha, además de talleres de creación y micrófonos abiertos con los
finalistas de la Invitación Cultural Reverso Bogotá 2026. La
programación busca acercar la poesía a públicos diversos y demostrar que los
versos también están presentes en las experiencias, los sonidos y las historias
que construyen la identidad de Bogotá.
Premiación de la
Invitación Cultural Reverso Bogotá 2026
El Festival también será
el escenario de premiación de las cuatro categorías de la Invitación
Cultural Reverso Bogotá 2026: Poesía para niños, Poesía desde la
juventud, Poesía desde la experiencia y Poesía oral. En esta convocatoria
se inscribieron 579 poetas, cuyas propuestas exploran diferentes formas
de representar las poéticas cotidianas de Bogotá. La categoría Poesía desde
la experiencia incluye, además, una temática dedicada a la vida y obra de Gabriel
García Márquez, como antesala a la conmemoración del centenario de su
nacimiento.
La Invitación Cultural
Reverso Bogotá ha contado con la participación de 1.949 personas en
2024, 2025 y 2026, y la versión de este año tendrá 300 millones
de pesos entregados en incentivos económicos. Como parte de este proceso,
se han publicado dos libros con poemas de los finalistas, disponibles
para consulta en las bibliotecas públicas y en la Biblioteca Digital de Bogotá.
En 2026, el poeta, periodista y gestor cultural Federico Díaz-Granados
preside el jurado de la invitación cultural, que continúa impulsando la
creación y circulación de la poesía en la ciudad.
Del 21 al 24 de octubre, las bibliotecas públicas, emisoras universitarias y escenarios culturales se convertirán en puntos de encuentro para celebrar la diversidad de voces, ritmos y experiencias que hacen parte de la poesía bogotana. La invitación es a sumarse a esta fiesta de la poesía que conectará los versos con la música, las telenovelas, las historias familiares y la oralidad, así como a participar en sus actividades y descubrir que la poesía está más cerca de lo cotidiano de lo que imaginamos. Consulta más información en www.biblored.gov.co.
Cuidar la salud mental también es cuidar la vida, los vínculos y la comunidad.
Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha para crear conciencia sobre la importancia del bienestar emocional y psicológico, reconocer los desafíos que enfrentan millones de personas y promover el acceso a una atención digna y oportuna.
Hablar de salud mental es reconocer que todas las personas atravesamos momentos difíciles y que pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino un acto de valentía. La ansiedad, el estrés, la tristeza, la soledad y las preocupaciones cotidianas merecen ser escuchadas sin prejuicios ni estigmas.
En nuestras comunidades, escuchar sin juzgar, acompañar con empatía y construir redes de apoyo pueden marcar la diferencia. También es fundamental reconocer las cargas de cuidado que asumen muchas mujeres, las situaciones de violencia y las desigualdades sociales que pueden afectar su bienestar emocional.
Desde Integración Comunitaria ASINCO, invitamos a promover espacios seguros de diálogo, solidaridad y respeto, donde cada persona pueda expresar lo que siente y encontrar apoyo cuando lo necesite.
Tu bienestar importa. Hablar también es cuidar. Escuchar también transforma.
La Alcaldía Mayor de
Bogotá, a través de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y con el
apoyo del Instituto Distrital de las Artes - Idartes; el Instituto Distrital de
Patrimonio Cultural; y el Instituto Distrital de Recreación y Deporte,
entrega a la ciudad la escultura La Rockera como parte de una apuesta por
promover el arte en el espacio público y fortalecer la relación entre las
expresiones artísticas y los lugares emblemáticos de la capital.
El monumento instalado
en el Parque Metropolitano Simón Bolívar en homenaje a los 30 años del Festival
Rock al Parque se suma a
iniciativas como ‘Umbral’, del artista bogotano Carlos Castro Arias, en
reconocimiento al cuerpo médico y al personal de la salud que perdió la vida
durante la pandemia del Covid-19, y a las intervenciones artísticas en
TransMilenio que están consolidando el sistema de transporte como una gran
galería de arte urbano a cielo abierto.
La Rockera, creación del artista
bogotano Rafael Melo, conocido como Maquiamelo, representa a una mujer como
figura icónica de las juventudes y de la identidad del festival. Realizada en
bronce mediante la técnica de cera perdida, La Rockera mide 3,87 metros de
altura (incluido su pedestal en granito) y tiene un peso estimado de 1.200
kilogramos. Su instalación permanente quedará ubicada en el Parque
Metropolitano Simón Bolívar, en el acceso por la calle 63.
“Hace 30 años,
Bogotá decidió abrir un espacio para que el rock tuviera una casa. Y esa casa
terminó siendo mucho más grande que un escenario: una escuela, un lugar de
encuentro, una manera de reconocernos todos en Bogotá, de aprender a convivir.
Hoy Bogotá tiene una mujer de bronce para recordarnos que aquí también se hizo
historia a punta de guitarra, de canciones, de rebeldía y de libertad” Indicó el alcalde Carlos Fernando Galán. Alcalde
mayor de Bogotá.
La historia de La Rockera
comenzó mucho antes de llegar al parque. La inspiración apareció durante
una de las ediciones recientes del Festival Rock al Parque. Maquiamelo cuenta
que estaba viendo la presentación de la banda española Bala, dúo gallego de
grunge y stoner rock, cuando observó a una joven en medio del pogo entre el
público. Llevaba el cabello negro y unos audífonos intervenidos con taches.
La imagen se quedó en su
cabeza. Esa misma noche comenzó a hacer apuntes y posteriormente llevó la idea
a la plastilina. La sensación fue inmediata: aquella figura tenía que
convertirse en una obra de gran formato en Bogotá.
“Quiero que Bogotá
celebre los 30 años de Rock al Parque y que tenga una rockera que represente lo
que somos todos los rockeros”, señaló Maquiamelo. Desde ese momento comenzó a tomar forma la idea de
donar la escultura a la ciudad para celebrar la identidad del festival y de los
millones de rockeros que a lo largo de tres décadas se han encontrado alrededor
de la música, el disfrute, la actitud y la posibilidad de compartir.
Una mujer como símbolo
de la actitud rockera
La elección de una figura
femenina también recoge una mirada del artista acerca del papel que las mujeres
han ganado dentro de la escena musical.
“Así como se ha
representado la belleza siempre con la mujer, también creo que la actitud
rockera la puede representar muy bien y más que bien, una mujer”, explica. En la escultura confluyen además
diferentes elementos asociados a la estética y a la cultura rock: los
audífonos, los taches, la estrella en el ojo y otros detalles. La obra
incorpora también una placa conmemorativa que reúne los nombres de bandas
invitadas, internacionales, nacionales y distritales, como reconocimiento a
quienes han construido la historia del festival. Un código QR integrado al
pedestal permite ampliar la interacción del público con la pieza.
Carolina Portela,
guitarrista de la banda colombiana de heavy metal Highway, celebra que con La
Rockera se reconozca y reivindique el papel de las mujeres en la construcción
de la historia de la música y de la identidad rockera de Bogotá. Para la
artista, la presencia femenina ha sido fundamental en el desarrollo de la
escena musical de la ciudad: “El rol de la mujer en el rock de la
capital ha sido darle un sentir desde las ideas y desde lo femenino, y cuidar
esos procesos que se han construido desde la ciudad y los barrios para ganarse
un lugar importante en la escena musical. Sé que la ciudadanía se va a apropiar
de la obra, porque todos hemos crecido con el festival”.
De las balas al
bronce: transformar un símbolo de violencia en monumento público
La escultura fue
elaborada a partir de balas recicladas, un material que Maquiamelo decidió transformar para darle un nuevo
significado. En el proceso se utilizaron aproximadamente 30 mil
proyectiles de diferente calibre. “Toda la Rockera está hecha a base de balas.
Quiero que tengan otro uso; que estas balas pasen a ser arte y no que tengan
que ser otra vez instrumento de muerte”, explica.
Para el artista, el
proceso de creación también está cargado de memoria. Por eso decidió
realizar la fundición de la obra en un taller ubicado en el barrio San Jorge,
frente al Parque Zonal Villa Mayor, en la localidad de Puente Aranda, un
lugar que, según relata, tiene una fuerte carga simbólica al funcionar en el
pasado como una fosa común del Cementerio del Sur, donde fueron enterrados
cientos de cuerpos sin identificar.
“Frente al taller
donde se fundió la Rockera queda este lugar donde cada lunes familiares y
devotos se reúnen para rendir tributo con oraciones, velas encendidas y bolsas
de agua en memoria de las personas que fueron enterradas allí como NN. Todo
este simbolismo va cargando la obra, que no se construye solamente en la mente;
la construyes en la galería, en el espacio, en el museo, en el taller, en el
barrio”, dice.
Así, Rockera reúne varias
capas de significado: nace de una experiencia vivida en Rock al Parque, se
construye desde el oficio escultórico, transforma un material asociado a la
violencia y finalmente busca llegar al lugar donde nació y se ha desarrollado
el festival: el Parque Metropolitano Simón Bolívar.
Un escultor formado
entre la academia, los museos y el oficio
El artista cuenta que
desde los 12 o 14 años tuvo claro que quería dedicarse al arte. Una visita a
una exposición junto a su padre fue determinante para tomar esa decisión. Su
formación ha sido híbrida: pasó por estudios de arte y escultura, pero también
desarrolló buena parte de su aprendizaje desde la práctica, los museos, los
viajes y el trabajo directo con materiales. Se reconoce especialmente como
escultor y considera que la tridimensionalidad plantea un reto permanente.
Su trayectoria está
marcada por la experimentación con distintos materiales y lenguajes, aunque las
cabezas y los retratos han sido motivos centrales de su producción. Es
reconocido por sus series de cabezas reducidas y por una producción que también
ha explorado la pintura y el collage. Su trabajo ha circulado por Colombia,
Estados Unidos, Chile, Italia y otros escenarios internacionales. En 2021
presentó una muestra antológica en la Pinacoteca Albertina de Turín. En 2026
presentó Gratitud en el Museo Palacio Vergara de Chile y desarrolló Glitch Dog,
una escultura monumental de seis metros para Art Palm Beach.
En Colombia, su
trayectoria incluye exposiciones en espacios como el Museo de Arte Moderno de
Cartagena. Es representado desde hace cuatro años por Rosenbaum Contemporary,
galería con la que ha participado en importantes ferias de Estados Unidos,
entre ellas Art Miami y Art Palm Beach. Actualmente, Maquiamelo presenta su
exposición antológica Más Allá del Rostro en el Museo Casa Lleras de Bogotá,
con una selección de obras que han recorrido museos y bienales internacionales
de arte, y que han influenciado a varias generaciones de artistas
contemporáneos.
Su espíritu rockero y su
deseo de crear para la ciudad una escultura de gran formato lo acercó a la
Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte para presentar la propuesta de
Rockera como homenaje al festival en sus tres décadas de historia.
“La Rockera es un homenaje a las rockeras, los rockeros, los gestores culturales y los públicos que durante treinta años han mantenido vivo Rock al Parque. Es también un reconocimiento a la ciudad, a la apropiación creativa de los parques y a la importancia del arte en el espacio público. Rock al Parque está en la memoria y el corazón de Bogotá. Sus treinta años de historia reflejan el compromiso de la ciudad con la cultura, el arte y la música, así como con la posibilidad de encontrarnos desde la diversidad y expresar libremente nuestras identidades. La administración del Alcalde Carlos Fernando Galán ha hecho una apuesta seria y con resultados porque entiende que invertir en cultura es invertir en el espíritu de una sociedad”, señaló Santiago Trujillo, secretario de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá.
Rock al Parque no es
solamente un festival de música; es parte de la memoria cultural de la ciudad y
una experiencia compartida por varias generaciones. La invitación, con este monumento, es entender este evento anual como un patrimonio vivo de la ciudad.
Más que representar una
época o una escena musical, La Rockera materializa una memoria compartida: la
de las bandas, los públicos, las generaciones y las historias que, durante 30 años, han hecho de Rock al Parque un acontecimiento cultural de Bogotá y uno de
los festivales al aire libre y gratuitos más reconocidos en América Latina.
Sábado 17 octubre 2026 / 6:00 P.M. Parque 93 ( Entre calles 93A - 93B y carreras 11A - 13 )