Estas nuevas salas, pensadas para niños, niñas, jóvenes y familias, que abordan pequeñas historias del país desde lo sonoro, lo audiovisual y lo táctil, fueron posibles gracias a una inversión de más de 861 millones de pesos realizada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.
A través de lenguajes contemporáneos y formatos no convencionales, los visitantes podrán acceder a dispositivos de realidad virtual para conocer la historia del Panóptico, experimetar un atlas sonoro de Colombia, interactuar con objetos de una miscelánea y explorar un mapa audiovisual para conocer las regiones del país, entre otras.
En la concepción y elaboración de las salas participaron artistas como Pablo Castillo, Verónica Álvarez, Leonel Vásquez, Alejandro Bernal, Jorge Gregorio García Moncada y Mateo López.
#MiPlanEsElMuseo. El Museo Nacional de Colombia inauguró este miércoles 5 de agosto cinco salas inmersivas pensadas para los niños, las niñas, los jóvenes y las familias, dando continuidad a su Proyecto Integral de Renovación de Salas, como parte de un esfuerzo por diversificar sus estrategias curatoriales y museográficas. Se trata de espacios que abordan pequeñas historias del país desde lo sonoro, lo audiovisual y lo táctil, y que lo hacen a través de lenguajes contemporáneos y formatos no convencionales que hasta ahora no existían en el Museo, y que fueron posibles gracias a una inversión de más de 861 millones de pesos realizada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes.
“El patrimonio solo está verdaderamente vivo cuando las personas pueden habitarlo, emocionarse con él y hacerlo parte de su propia historia. Estas nuevas salas inmersivas son una invitación a mirar el Museo Nacional de Colombia de otra manera: como un lugar de encuentro, de diálogo y de construcción colectiva de las memorias que nos unen como país”, señaló Yannai Kadamani, ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes.
Por su parte, Katia González Martínez, directora (e) del Museo Nacional de Colombia, explica que “las nuevas salas están pensadas como espacios didácticos que permitirán impulsar la comodidad, la curiosidad, el aprendizaje y el disfrute de los grupos que visitan el Museo en sus reservas educativas, así como de las familias que vienen durante los fines de semana. Invitamos a toda la ciudadanía a descubrir esta nueva forma de vivir el Museo con todos los sentidos”.
Una de estas nuevas salas, llamada ‘Tierra de historias’ (sala 2, piso 1), fue diseñada y concebida por la artista Verónica Álvarez (Medellín, 1979) y el colectivo ENDE (Bogotá). Es un espacio pedagógico para que los niños aprendan sobre Colombia jugando. Tiene un mapa del país en relieve y las tres paredes que la rodean funcionan como pantallas audiovisuales que proyectan imágenes en video sobre regiones del país, mientras el mapa se va activando.
Otra de las salas es ‘Ascensión al tepuy’ (sala 10, piso 2), diseñada y concebida por los artistas Leonel Vásquez (Bogotá, 1981) y Alejandro Bernal (Bogotá, 1981). Representa un tepuy amazónico como altar y lugar de memoria milenaria y puente entre lo terrestre y lo espiritual. Construido con materiales autóctonos y pigmentos de óxido de hierro, permite que los visitantes vivan un espacio de escucha amazónica a través de un sistema sonoro y un óculo cenital que proyecta imágenes sobre la cosmogonía indígena. La tercera sala es ‘Constelaciones aurales’ (sala 9, piso 2), una intervención sonora diseñada y concebida por el artista Jorge Gregorio García Moncada (Bogotá, 1975). Presenta un lugar en el que las familias pueden vivir una experiencia de escucha expandida basada en constelaciones que integran registros de campo, paisajes acústicos, voces y sonidos transformados del Pacífico, la Amazonía y la región andina. La sala construye sistemas de coexistencia sonora que revelan conexiones, tensiones y memorias compartidas de los territorios.
La cuarta es ‘La presente’ (sala 13, piso 2), diseñada por el artista Mateo López (Bogotá, 1978), inspirada en la obra Tienda de José Manuel Groot y Arnaud Le Moyne. Recrea la idea de una pulpería o de una miscelánea, conformada por esculturas, dibujos, máscaras y objetos que pueden ser manipulados por los mediadores y los visitantes. Para concebir esta sala, López partió de la relación cotidiana de los colombianos con los alimentos, las plantas nativas, los utensilios de cocina y las herramientas para trabajar la tierra, cuestionando las narrativas oficiales que han folclorizado el oficio y la materia.
Finalmente, ‘Historia del Panóptico’ (vestíbulo, piso 1), concebida por Pablo Castillo (Bogotá, 1972), permite recorrer la evolución arquitectónica e histórica del edificio que alberga el Museo Nacional de Colombia, desde su origen como centro penitenciario hasta su transformación en un referente cultural del país. Tiene pantallas táctiles y un dispositivo de realidad virtual.
Con estas nuevas salas, el Museo busca enriquecer la experiencia de los y las visitantes y, de esta manera, ampliar las formas de aproximación al patrimonio cultural y natural del país. |
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