lunes, 28 de septiembre de 2026

El derecho a saber también transforma el territorio.

 

Cada 28 de septiembre se conmemora el Día Internacional del Acceso Universal a la Información, una fecha que pone en el centro un derecho fundamental: el de que las personas puedan buscar, recibir y utilizar información para comprender lo que ocurre a su alrededor, participar en las decisiones que afectan sus vidas y ejercer otros derechos. La UNESCO reconoce esta jornada como una oportunidad para reflexionar sobre el acceso a información pública, la libertad de expresión y la construcción de sociedades más abiertas e inclusivas.

En un barrio, una localidad o una comunidad, saber también es una forma de participar. Conocer cómo se toman las decisiones públicas, qué proyectos llegan al territorio, cuáles son sus presupuestos, qué derechos están reconocidos y a dónde acudir para solicitar información permite que las comunidades pasen de ser receptoras de decisiones a participar activamente en los asuntos que les conciernen.

En Colombia, este derecho está respaldado por la Ley 1712 de 2014, conocida como la Ley de Transparencia y del Derecho de Acceso a la Información Pública. La norma establece que toda persona puede solicitar y recibir información pública de los sujetos obligados y señala que la información en su poder se presume pública, salvo las excepciones establecidas por la Constitución o la ley.

La ley también establece que las respuestas a las solicitudes de información deben ser oportunas, veraces, completas, motivadas y actualizadas, y que el acceso debe facilitarse, incluso mediante medios electrónicos cuando sea posible.

Cuando la información llega a los barrios

El derecho a saber tiene una dimensión profundamente territorial. Una comunidad informada puede conocer qué está pasando con un parque, una vía, un proyecto cultural, una obra pública, una ruta de atención, una convocatoria o una política que afecta directamente su vida cotidiana.

Pero acceder a la información no significa únicamente encontrar documentos en una página web. También implica que esa información sea comprensible, accesible y útil para las personas. Las barreras tecnológicas, el lenguaje excesivamente técnico, la falta de difusión o el desconocimiento de los mecanismos para solicitar información pueden convertir un derecho reconocido en una posibilidad difícil de ejercer.

Por eso, la comunicación comunitaria cumple un papel importante. Los medios locales pueden acercar información pública a quienes muchas veces no tienen tiempo, herramientas o conocimientos especializados para revisar extensos documentos institucionales. También pueden formular preguntas, contrastar fuentes, explicar decisiones públicas y abrir espacios para que las voces del territorio sean escuchadas.

Información para defender derechos

El acceso a la información está relacionado con otros derechos. La UNESCO ha señalado su importancia para que las personas puedan defender derechos como la educación, la salud, la igualdad de género y la justicia.

Para las mujeres, por ejemplo, conocer las rutas institucionales, programas disponibles, mecanismos de participación y decisiones que afectan sus comunidades puede ser determinante para ejercer ciudadanía y exigir garantías. Lo mismo ocurre con jóvenes, personas mayores, organizaciones sociales, colectivos culturales y comunidades que trabajan por la defensa del territorio.

En este sentido, informar no es simplemente transmitir datos. Es contribuir a que las personas puedan comprender su realidad y tomar parte en ella.

El compromiso de ASINCO

Desde Integración Comunitaria ASINCO, entendemos la comunicación comunitaria como una herramienta para fortalecer el tejido social, promover los derechos humanos y acercar información de interés público a las comunidades de Usaquén y otros territorios.

A través de la comunicación, la cultura y el periodismo comunitario, espacios como la Revista 1+Uno Mujer buscan poner en circulación historias, derechos, iniciativas y voces que hacen parte de la vida cotidiana de las comunidades. Informar desde el territorio también significa reconocer sus saberes, visibilizar sus procesos y contribuir a que más personas conozcan las herramientas con las que cuentan para participar.

El Día Internacional del Acceso Universal a la Información nos recuerda que el derecho a saber no pertenece únicamente a periodistas, instituciones o especialistas. Es un derecho de todas y todos.

Porque una comunidad que puede acceder a información confiable tiene más herramientas para preguntar, participar, exigir respuestas y construir colectivamente su territorio.

El derecho a saber también es el derecho a participar.

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