"Que el amor no contamine": una invitación a cuidar el agua y la ciudad desde la corresponsabilidad
Bogotá reactivó una campaña que une el cuidado del medio ambiente, la salud pública y la cultura ciudadana en el marco del Mes del Orgullo LGBTI.
En el marco del Mes del Orgullo LGBTI, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) reactivó la campaña "Que el amor no contamine", una estrategia de sensibilización que busca recordar a la ciudadanía la importancia de no arrojar preservativos, tampones, toallas higiénicas, pañitos húmedos y otros residuos al inodoro.
Aunque el mensaje aprovecha una fecha significativa para llegar a más personas, su propósito va mucho más allá: proteger el sistema de alcantarillado de la ciudad y prevenir taponamientos, inundaciones y afectaciones ambientales.
Las cifras evidencian la magnitud del problema. Solo entre enero y mayo de 2026, la EAAB retiró 38.200 toneladas de residuos sólidos de canales, quebradas, ríos, sumideros y estructuras de drenaje de Bogotá. Entre estos desechos se encontraron miles de preservativos que, al ser arrojados por los sanitarios, terminaron obstruyendo la infraestructura de drenaje.
Para atender estas emergencias y realizar labores de limpieza, la empresa ha invertido más de 41.500 millones de pesos durante 2025 y lo corrido de 2026, recursos que podrían destinarse a fortalecer otros servicios si existiera una mayor corresponsabilidad ciudadana en el manejo de los residuos.
La campaña se desarrolló en sectores estratégicos de Chapinero, donde confluyen zonas de entretenimiento y alta afluencia de personas, así como durante la Marcha del Orgullo LGBTI, llevando un mensaje de educación ambiental mediante actividades pedagógicas y lúdicas.
Desde ASINCO consideramos que el cuidado del espacio público y del ambiente es una responsabilidad compartida. Acciones tan sencillas como depositar un preservativo o cualquier elemento de higiene personal en la caneca de residuos, y no en el inodoro, contribuyen a evitar inundaciones, proteger las fuentes hídricas y reducir los costos que asume la ciudad para mantener en funcionamiento el sistema de alcantarillado.
La construcción de una ciudad más sostenible también pasa por nuestros hábitos cotidianos. El respeto por la diversidad puede ir de la mano con el respeto por el ambiente. Cuidar el agua, proteger la infraestructura pública y disponer adecuadamente los residuos son acciones que benefician a toda la comunidad.
Porque el amor también se demuestra cuidando el planeta y la ciudad que compartimos.
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