El hombre que le devolvió el tiempo a los relojes de Bogotá |
|
Durante más de
tres décadas, Omar Javier Guerra López dedicó su vida a restaurar los relojes
monumentales que han marcado el pulso de Bogotá. Heredero de una tradición
familiar de más de setenta años, su trabajo preservó mucho más que relojes:
resguardó un oficio, una memoria y el tiempo compartido de toda una ciudad. La tradición relojera
de la familia Guerra comenzó a mediados de la década de 1950, cuando Angélico
Guerra —padre de Omar— aprendió el oficio junto al técnico relojero
eclesiástico alemán Neumann Klinsmann, quien llegó a Colombia tras la Segunda
Guerra Mundial. Desde entonces, dedicó su vida a la restauración y
fabricación de relojes monumentales para iglesias, así como a la recuperación
de vitrales, órganos, armonios y pianos, construyendo un legado familiar
ligado a la conservación del patrimonio. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario