viernes, 29 de mayo de 2026

La cultura también es trabajo

 

La cultura también es trabajo: una deuda histórica que comienza a saldarse en Colombia

Durante décadas, miles de artistas, gestores culturales, músicos, actores, bailarines, artesanos, sabedores y trabajadores de la cultura han sostenido la riqueza cultural de Colombia desde la vocación, el compromiso comunitario y el amor por sus territorios. Sin embargo, gran parte de este trabajo se ha desarrollado en condiciones de informalidad, sin acceso pleno a la seguridad social, la protección laboral o una pensión que garantice una vejez digna.

Esta realidad histórica comienza a transformarse con la presentación de una nueva política pública impulsada por el Gobierno Nacional a través del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y el Ministerio del Trabajo, orientada a garantizar la formalización laboral, la protección social y el reconocimiento económico de quienes hacen posible la vida cultural del país.

El anuncio fue realizado en Valledupar, una ciudad emblemática para la cultura colombiana, donde también se hizo la entrega simbólica de los primeros 50 bonos pensionales a maestras y maestros del sector cultural, reconociendo décadas de trabajo artístico, pedagógico y comunitario.

El arte es trabajo y merece dignidad.

Durante muchos años, el trabajo cultural ha sido percibido como una actividad complementaria o vocacional, desconociendo que detrás de cada presentación artística, taller comunitario, proceso pedagógico, festival o actividad cultural existe un esfuerzo profesional que genera valor económico, identidad territorial, cohesión social y desarrollo humano.

La nueva política pública parte precisamente de ese reconocimiento: la cultura es un sector productivo y quienes trabajan en ella deben contar con garantías laborales acordes con la importancia de su aporte a la sociedad.

La ministra de las Culturas, Yannai Kadamani Fonrodona, destacó que esta iniciativa busca reparar una deuda histórica con quienes han preservado la memoria, los saberes y las expresiones culturales de Colombia, muchas veces sin recibir el respaldo institucional necesario.

Un contrato pensado para el sector cultural

Uno de los avances más importantes es la reglamentación del artículo 41 de la Reforma Laboral, una herramienta construida con participación de entidades nacionales y representantes del sector cultural.

La reglamentación reconoce las particularidades del trabajo artístico y cultural, caracterizado por contratos temporales, circulación permanente, proyectos de corta duración y modalidades independientes o comunitarias.

Entre las medidas contempladas se encuentran:

  • La creación de un contrato laboral especial para trabajadores culturales.

  • Mecanismos de protección en seguridad social.

  • Incentivos para la afiliación a riesgos laborales.

  • Fortalecimiento de salas y espacios escénicos independientes.

  • Estrategias de seguimiento y control para garantizar el cumplimiento de los derechos laborales.

Estas acciones representan un paso significativo para fortalecer la sostenibilidad de los procesos culturales en los territorios.

Pensionarte Cultura: 10.000 oportunidades para construir futuro

Otra de las medidas anunciadas es la creación de 10.000 cupos para trabajadores de la cultura dentro del Programa de Subsidio al Aporte en Pensión (PSAP), denominado Pensionarte Cultura.

Esta estrategia permitirá subsidiar entre el 60 % y el 80 % de los aportes pensionales de agentes culturales entre los 35 y los 65 años de edad, facilitando la acumulación de semanas de cotización y el acceso futuro a una pensión.

Uno de los aspectos más relevantes es el reconocimiento de las trayectorias culturales mediante soportes propios del sector, como programas de mano, afiches, material audiovisual, certificaciones comunitarias y registros de participación cultural, entendiendo que muchos trabajadores de la cultura han desarrollado su labor fuera de los esquemas tradicionales de contratación.

Para organizaciones comunitarias como ASINCO, esta medida constituye un avance fundamental, ya que reconoce la diversidad de formas en las que se construye cultura en los barrios, localidades y territorios rurales del país.

Cultura es Dignidad Mayor

La política pública también fortalece el programa Cultura es Dignidad Mayor, dirigido a personas mayores que dedicaron su vida a las artes, la cultura y los saberes tradicionales y que actualmente no cuentan con una pensión.

Más de 22.500 agentes culturales reciben hoy una transferencia económica mensual que busca garantizar condiciones mínimas de bienestar y reducir los niveles de pobreza extrema entre quienes han contribuido al patrimonio cultural colombiano.

Este programa tiene un profundo valor simbólico y social: reconoce que la experiencia, la memoria y los saberes de las personas mayores son fundamentales para la construcción de identidad y tejido comunitario.

Una oportunidad para fortalecer los territorios

Desde la experiencia de Integración Comunitaria ASINCO, que durante más de dos décadas ha acompañado procesos de comunicación comunitaria, gestión cultural, circulación artística y fortalecimiento del patrimonio local en Usaquén, esta política representa una oportunidad histórica para dignificar la labor de miles de trabajadores culturales.

Las organizaciones comunitarias, colectivos artísticos, gestores culturales y medios alternativos han demostrado que la cultura es una herramienta de transformación social, construcción de ciudadanía y fortalecimiento democrático. Sin embargo, estos aportes no siempre se han traducido en condiciones laborales justas para quienes los hacen posibles.

El reconocimiento de la cultura como trabajo digno no solo beneficia a artistas y gestores; fortalece también a las comunidades que encuentran en el arte, la memoria y la creación colectiva caminos para construir convivencia, participación y paz.

La cultura no es un gasto ni un privilegio. Es una inversión social, un derecho ciudadano y un motor de desarrollo territorial. Garantizar condiciones dignas para quienes la sostienen es avanzar hacia un país más justo, más incluyente y más consciente del valor de su diversidad cultural.

Hoy Colombia da un paso importante en esa dirección.

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