¿Todo viento en popa? ¿Qué tal el arranque del año? Al que no le fue nada bien el año pasado fue al planeta y a nuestros océanos (por ahí derecho, obviamente, a nosotros). 2025 cerró como el tercer año más caliente hasta ahora registrado, solo por detrás de 2023 y 2024, el más cálido hasta ahora.
La temperatura superficial media fue 1,44 °C superior a la media del periodo 1850-1900, según reveló un análisis de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) presentado este miércoles 14 de enero.
En este momento, vale la pena recordar las palabras del científico estadounidense John Abraham, de la Universidad de Santo Tomás (Estados Unidos), cuando el año pasado señaló que “para saber qué está ocurriendo con el clima, la respuesta está en el océano”.
La respuesta está en el océano, pues es allí que se almacena aproximadamente el 90 % del exceso de calor generado por el calentamiento global, de acuerdo con la OMM. Por eso, el calor oceánico es un indicador crucial del cambio climático.
Aunque los científicos aún no tienen todas las respuestas, sí hay varios indicadores que auguran una respuesta preocupante. Uno de ellos fue revelado por un grupo de científicos de varias partes del mundo hace algunos días, en un estudio que publicaron en la revista académica Advances in Atmospheric Sciences.
Entre 2024 y 2025, concluyó el estudio liderado por Lijing Cheng (que en los últimos años ha liderado investigaciones similares), del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias, el contenido calórico oceánico (COH, por sus siglas en inglés) global en los 2.000 metros superiores aumentó en aproximadamente 23 zettajulios con respecto a 2024.
Esto, para intentar dimensionarlo, corresponde a aproximadamente 200 veces la generación total de electricidad mundial en 2024.
Aunque este año los científicos no ahondaron en los impactos de estas temperaturas oceánicas, vale la pena resaltar algunas que mencionamos hace un año, cuando Cheng y su equipo adelantaron un ejercicio similar para 2024. “La principal forma en que el océano sigue influyendo en el clima es a través del aumento concomitante del vapor de agua en la atmósfera, que provoca los perjudiciales incrementos de los extremos en el ciclo hidrológico”, señaló Kevin Trenberth, científico principal del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de EE. UU.
Este vapor de agua, recordó Trenberth, también es un potente gas de efecto invernadero, lo que a su vez contribuye a la desecación, el riesgo de sequías e incendios forestales.
Un océano más cálido, recordó en su momento Annalisa Bracco, profesora de Dinámica Oceánica y Climática del Instituto de Tecnología de Georgia (Estados Unidos), también puede potenciar los huracanes y las lluvias torrenciales, al tiempo que deteriora la salud de las zonas marinas costeras y la vida marina, como los arrecifes de coral que durante 2024 sufrieron el mayor blanqueamiento del que se tenga registro.
Si quieren saber más de cómo estuvo el clima durante el año pasado y de las preocupaciones que esto sigue despertando entre los científicos, no dejen de leer la nota completa que encuentran aquí.
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