Fe, territorio y comunidad: el Vía Crucis en el Cerro Santa Cecilia junto al monseñor Luis Carlos Rueda Aparicio
En un ejercicio profundo de fe y encuentro comunitario, habitantes de los barrios ubicados en el Cerro Santa Cecilia, en articulación con el sector de Cerro Norte, participaron en el tradicional Vía Crucis que ascendió por las calles de este emblemático cerro capitalino, acompañado por el monseñor Luis Carlos Rueda Aparicio.
La jornada, marcada por la espiritualidad y el recogimiento, no solo representó una manifestación religiosa, sino también un acto de apropiación del territorio. A medida que avanzaba el recorrido, entre calles empinadas y miradores naturales de la ciudad, las estaciones del Vía Crucis se convirtieron en espacios de reflexión colectiva sobre las realidades que atraviesan las comunidades: la desigualdad, la resiliencia y la esperanza.
El monseñor Rueda, acompañado por líderes comunitarios y feligreses, elevó oraciones mientras portaba el incensario, símbolo de la conexión espiritual y la consagración del espacio. Su presencia fortaleció el sentido de unidad entre los asistentes, quienes, con cantos, oraciones y silencios compartidos, resignificaron el recorrido como un camino no solo de fe, sino de memoria y dignidad.
Más allá del rito litúrgico, este Vía Crucis evidenció la fuerza de los procesos comunitarios en territorios como Santa Cecilia y Cerro Norte, donde la organización barrial y la participación activa permiten que estas expresiones trasciendan lo religioso y se conviertan en escenarios de encuentro, diálogo y construcción de tejido social.
En estos cerros de Bogotá, donde convergen historias de lucha, migración y arraigo, la fe se camina en colectivo. Y en cada paso, en cada estación, se reafirma que el territorio también se construye desde lo espiritual, desde la comunidad y desde la esperanza compartida.
Monseñor Rueda es el único que se atreve a hablar de cómo la división política nos tiene tóxicos entre las diferencias
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